* Más de ocho mil personas optan por ella en la Ciudad de México

Por Guadalupe Vallejo Mora

México, 11 Jun (Notimex).- Más de ocho mil capitalinos con alguna enfermedad, sin ésta o con nociones de un padecimiento, han firmado en algún hospital o notaría el formato de voluntad anticipada, en el que más allá de busca prolongar o acortar la vida, se respeta la decisión de ser atendido médicamente o no, al final de su vida.

Además, la firma de este documento favorece la atención paliativa y los cuidados y pone énfasis en el acompañamiento del paciente durante esta etapa final, afirmó Maricruz Medina Mora, responsable del Programa de Voluntad Anticipada en la Ciudad de México.

La voluntad anticipada tiene que ver con las decisiones de la atención médica al final de la vida. Es el hecho de decidir: “yo quiero decidir cómo quiero ser atendido al final de la vida”, dijo a Notimex.

La Ley la define como “la decisión que toma una persona de ser sometidos o no a medios, tratamientos o procedimientos médicos, que pretendan prolongar su vida cuando se encuentre en etapa terminal y, por razones médicas, sea imposible mantenerla de forma natural, protegiendo en todo momento la dignidad de la persona”.

La voluntad anticipada surgió en la primera mitad del siglo pasado y la ciudad de México ha sido pionera en este tema, pues desde enero de 2008 cuenta con una ley en la materia, expuso la funcionaria.

Su vigencia inicia a partir de que existe un diagnóstico médico de terminalidad y “sólo puede ser revertido por quien lo firma, esto es, si tu firmaste y dices: siempre sí puede continuar con un tratamiento, notificas y reviertes tu decisión, los familiares no lo pueden hacer”, enfatizó.

Medina Mora aceptó que a nueve años de su entrada en vigor, persiste el desconocimiento del tema o bien, algunas creencias de la población de que al firmar el documento, “vamos a atraer la muerte”.

Tal es el caso de la señora Esperanza, de 70 años de edad, originaria de la Ciudad de México, quien dice desconocer que hay un instrumento que le permite cumplir su última voluntad en caso de muerte natural, un accidente o bien, una enfermedad crónico-degenerativa.

Se dijo segura de que no firmaría un documento esté enferma o no, dado que solo le generará gastos innecesarios, sobre todo cuando se dice que “Dios es el único que sabe cuándo vamos a morir”.

Pero como nadie tiene la vida contada, de los ocho mil 383 casos suscritos al mes de febrero, seis mil 497 ciudadanos lo hicieron ante un notario público y los restantes mil 886, en algún centro de salud.

De estos últimos, mil 044, el 55 por ciento corresponde a mujeres, 664 de las cuales son solteras, 344 casadas, 33 menores de edad y en tres casos más no se especificó y, en el caso de los 842 varones (45 por ciento) que también lo hicieron, 478 son casados, 313 solteros, 50 menores de edad y en un caso, no se especificó.

Aunque la Ley de Voluntad Anticipada del Distrito Federal contempla a los menores de edad, establece que son sus padres quienes deben signar el documento. A la fecha suman ya 83 casos.

Medina Mora rechazó que voluntad anticipada sea sinónimo de eutanasia, dado que en ésta última, además de no ser legal en México, “existe una acción específica para provocar la muerte de la persona”.

En este marco, destacó la importancia de que la población se familiarice con la campaña sobre voluntad anticipada que cada año, durante el mes de marzo, llevan a cabo las autoridades locales.

Para ello, la Secretaría de Salud de la Ciudad de México y el Colegio de Notarios del Distrito Federal, suscriben anualmente un convenio de colaboración que otorga facilidades a los ciudadanos de obtener su documento de Voluntad Anticipada a un menor costo.

Mediante ese convenio, en marzo y abril los notarios redujeron sus honorarios al 50 por ciento, por lo que la población que solicitó ese instrumento este año, pagó mil 200 pesos, IVA incluido y los mayores de 75 años, 400 pesos. Actualmente, el costo de este instrumento es de dos mil 500 pesos, IVA incluido.

El Notario Público 133, Héctor Guillermo Galeana Inclán, destacó que este documento es firmado por un alto porcentaje de personas que no padecen alguna enfermedad.

El miembro de la Comisión de Comunicación del Colegio de Notarios del Distrito Federal explicó que la persona interesada deberá llenar los formatos establecidos por la Secretaría de Salud, en la que se solicita la firma de testigos y del notario médico.

Firmar la voluntad anticipada otorga claridad a quien lo realiza, pues antes cuando una persona se encontraba en una etapa de fase terminal, muchas veces “ya no podía manifestar una voluntad congruente, seria, inequívoca, libre (dado que), pudiera estar sujeta a medicamentos y una serie de tratamientos”.

Este tipo de situaciones sólo ocasionaban que los hijos, la pareja o los familiares decidieran si se aplicaban o no determinados tratamientos que prolongaran la vida de la persona innecesariamente.

“Esta situación derivaba en ocasiones en un conflicto familiar, dado que no se ponían de acuerdo sobre qué hacer con el paciente”, acotó el también expresidente de Colegio Nacional del Notariado.

Entonces, la voluntad anticipada permite otorgar claridad: Es “una instrucción precisa a los familiares en el sentido de qué deseo hacer al final de mi vida, en caso de estar en una etapa de fase terminal”.

 

NTX/GVM/EVG

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