Liberada, victimizada y quizá hasta reivindicada regresa a la vida pública la anteriormente lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Vuelve libre para encontrar una ventana de oportunidad por la cual recuperar parte o la totalidad de su poder y tras unos días de descanso, lanza su primer gran objetivo político: la competencia por el sindicato.

 

Claro que antes debe expiar la culpabilidad impregnada a raíz del proceso penal que la fallida Procuraduría General de la República presentó en su contra. Coincidencia favorable ya que en años recientes el ser perseguido por la PGR ha tenido resultados brillantes en la reivindicación y la solidaridad desde la opinión pública.

 

Misma que ojalá no olvide el verdadero uso discrecional del dinero del magisterio en las compras millonarias en Nieman Marcus, el departamento en Polanco, la casa en Bosque Real, las camionetas Hummer de regalo y otras plusvalías a las que tuvo acceso.

 

Elba Esther es una figura más del mundo jurásico de la política que aparecerá en la cuarta transformación del próximo gobierno. Anticipar la reconquista del sindicato o la derogación de la reforma educativa guiadas por la mano de la maestra será trágico.

 

Ciertamente los papelones protagonizados por la endeble PGR fincan la primera responsabilidad y reclamo. ¿Cómo diablos integran sus investigaciones de cartón para que los tribunales las tumben una por una? No obstante, la nueva administración federal tampoco puede permitir su empoderamiento en detrimento de la educación en México.

 

Entre el SNTE y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) la formación de individuos en el país queda cooptada por este par de estructuras clientelares. Ni qué decir de los intentos por mejorar la situación si éstos pasan por evaluaciones a modo, nula capacitación laboral e incluso la barbarie con la que manifiestan su sentir (denigrando colegas cortándoles el cabello).

 

Elba Esther vuelve a la única forma de vida que conoce. A la política de mafias, de intercambios, de extorsiones y hasta del esoterismo. Ella vuelve para recordarnos que la alternancia fue una transición que nos devuelve al punto de inicio. Un retorno con mayor democracia ya que el presidencialismo que viene ahora sí lo habremos elegido nosotros.

 

Editoriales estarán mencionando el concepto del gatopardo en meses por venir, probablemente con la razón de ver regresar personajes y actitudes desvanecidas hace treinta años. Eso cambiaría la pertinencia de la pregunta sobre a qué regresa la maestra, quizá la mejor respuesta es que ella nunca se fue.

 

#CreemosCambio

Maestro politólogo, consultor independiente y asesor político

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