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OPINION

En la opinión de Irving Gatell

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Lo prometido es deuda. Te explico la verdadera dimensión de la tragedia palestina, un grupo que actualmente tiene unos 5 millones de integrantes, y un futuro tan incierto como su presente. No esperes corrección política. Voy por datos verificados y verificables. Pásale.

Los palestinos no son un pueblo. Son un grupo de origen mixto, producto de los procesos migratorios de mediados del siglo XX que trajeron a muchos musulmanes al entonces Protectorado Británico de Palestina. La demostración está en los censos británicos de la época.

Por ello, los palestinos no son una población homogénea en casi ningún sentido. Su identidad colectiva apenas está conformándose, y básicamente se deriva de un hecho traumático ocurrido entre 1948 y 1949: Los desplazamientos forzosos por la primera guerra árabe-israelí.

La guerra fue declarada por los árabes sólo porque no quisieron implementar la resolución de la ONU que decretaba la formación de dos nuevos estados, uno judío y uno árabe. Dicha guerra provocó el desplazamiento de unos 600 mil árabes que abandonaron sus hogares.

Líbano, Siria, Jordania y Egipto colocaron a esos desplazados en campamentos de refugiados, pero les negaron derechos civiles y apoyos que les permitieran vivir en condiciones dignas. Esta situación se desarrolló entre 1949 y 1967.

Así que hay que decirlo claro: Las trágicas condiciones de vida de esos refugiados fueron culpa, exclusivamente, de los países árabes. El pretexto fue grotesco: No les ayudarían a vivir mejor para que esos árabes nunca renunciaran a la lucha de destruir a Israel.

Otro dato importante: Nunca, en esos 18 años, se habló de fundar un estado palestino. Los territorios en cuestión fueron anexionados por Egipto y Jordania. Nadie, ni siquiera los refugiados, hablaba de la reivindicación de «un pueblo». Eso, simplemente, no existía.

El giro radical vino con la Guerra de los Seis Días, cuando Israel ocupó militarmente esos territorios al aplastar a los ejércitos egipcios y jordanos (y sirios, de paso). Desde ese momento, los refugiados palestinos quedaron bajo control israelí.

La siguiente guerra árabe-israelí fue en 1973, y la situación territorial no cambió. Los campamentos de refugiados siguieron bajo control de Israel, y fue entonces que los países árabes decidieron cambiar de estrategia. Entendieron que no podían con Israel por la ruta bélica.

Fue apenas hasta 1974 que se empezó a hablar de «los derechos del pueblo palestino». El tema lo legitimó la ONU, entonces bajo la conducción de Kurt Waldheim, austriaco nazi y profundamente judeófobo. Incluso Arafat se presentó ante la Asamblea General de la ONU.

A partir de ese momento, se intentó imponer una solución «política» en la que Israel permitiera el regreso de 2 millones de refugiados palestinos, pero que serían políticamente autónomos. El objetivo era palestinizar Israel y destruirlos desde adentro. Por supuesto…

Israel nunca cedió a las presiones. Por ello, se siguió una estrategia paralela: el terrorismo. Aparte de la OLP de Arafat, en los 80’s se fundo Hamas, e Irán colaboró con el panorama al fundar a Hezbollá. El objetivo definido de esos grupos ES, hasta hoy, destruir a Israel.

El otro frente de esta guerra fue el mediático y propagandístico. Se empezó a hablar e insistir en varias ideas que NUNCA se habían mencionado. La más relevante, la de que los palestinos eran «el pueblo nativo desplazado por los judíos». Un dato históricamente INCORRECTO.

La propaganda árabe puso de moda el término «la ocupación israelí», dándole a entender a Occidente que con ello se refería al control que Israel tenía de los campamentos de refugiados en Cisjordania y Gaza. Pero en su discurso interno, la cosa era diferente.

Es un hecho indiscutible que, hasta la fecha, los palestinos entienden por «ocupación israelí» la existencia misma del Estado de Israel. No están luchando por la liberación de Cisjordania y Gaza sino por la destrucción de Israel. Para ellos, todo debe ser la futura Palestina.

Lo que nadie previó en ese entonces -años 70’s- es que todo era una guerra contra el tiempo, y que las cosas cambiarían radicalmente con el siglo XXI por una ley muy sencilla: El relevo generacional. Los árabes que hoy tienen 50 años o menos (la mayoría) son diferentes.

En primera, son árabes que no vivieron o no recuerdan las guerras árabes-israelíes, así que la supuesta enemistad con Israel no significa mucho para ellos. En cambio, desde 1979 han vivido con el constante riesgo de una guerra con Irán, país gobernado por extremistas chiítas.

No es cualquier cosa: El conflicto chiíta-sunita se remonta a 1500 años, y es potencialmente el más grave que podría sacudir Medio Oriente. Por eso los árabes de hoy ven al régimen iraní como su verdadero enemigo (y lo es). A Israel lo ven como un socio potencial.

¿Por qué un socio? Porque también es enemigo del régimen iraní. La vieja idea de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo. En los últimos 5 o 6 años, los acercamientos extraoficiales entre Israel y Arabia Saudita han sido cada vez más intensos. Van muy bien.

Eso es lo que determina la última fase de la tragedia palestina. Ellos, como causa por sí misma, nunca existieron, ni siquiera para los árabes. Sólo fueron una herramienta política para buscar la destrucción de Israel. Fueron grotescamente utilizados.

Pero ahora los árabes ya no quieren la destrucción de Israel. Al contrario, lo ven como un socio militar y comercial muy deseable. Entonces, los palestinos han sido abandonados a su suerte. En ese panorama, los palestinos han cometido una severa imprudencia: aliarse a Irán.

Y es que Irán, que anhela la destrucción de Israel, es el único que mantiene su apoyo a la causa palestina. Pero entonces ahora los gobiernos de Arabia Saudita y los emiratos ven a los palestinos como poco menos que traidores. Así que tampoco les tienen paciencia.

La tragedia palestina pasa por 3 etapas: Un grupos de refugiados que nadie quiso realmente ayudar, un grupo de personas utilizadas políticamente para intereses ajenos, y ahora un grupo abandonado a su suerte y a su pésima decisión de vincularse a los ayatolas.

El problema de fondo fue que para lograr esa manipulación, a los palestinos se les vendió la idea desde hace unos 50 años, que ellos eran los dueños de todo lo que hoy es Israel, y que fueron despojados. Una idea carente de sustento histórico. Una mentira.

Por eso están empecinados en un proyecto sin futuro que ya nadie, ni siquiera los árabes, apoyan. Mañana te cuento de qué se trata el Plan de Paz de Trump, y por qué todo parece indicar que simplemente se lo van a imponer a los palestinos.

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