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OPINION

En la Opinión de Irving Gattel

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Vamos a seguir con los temas internacionales, y de paso le sigo haciendo promoción a mi libro. Deja te platico que me sorprende que haya tanta gente sorprendida y hasta indignada porque no procedió el impeachement contra Donald Trump. Se pasan de sonsos. Te platico…

Estoy de acuerdo en que uno puede y debe desear lo mejor posible. En ese aspecto, respeto que muchos creyeran que lo mejor era destituir a Trump. Pero tampoco hay que pasarse de ingenuos y tontos. El resultado del juicio de Trump ante el Senado estaba claro desde hace mucho.

Era más que obvio que los republicanos iban a detener el proceso ahí. No había futuro con eso. Sentir frustración por la decisión que se tomó sólo significa -perdón que lo diga así de brusco- es un síntoma de que eres demasiado ingenuo en política.

Los demócratas también lo sabían. Por eso, lo importante no era el juicio, sino el show mediático. Lo mejor que podían obtener los demócratas no era la destitución de Trump -algo inviable-, sino armas para atacarlo durante el proceso electoral inminente.

La estrategia no funcionó como los demócratas habrían deseado. Pero es lógico. Un punto que no entiendo es por qué siguen queriendo reventar a Trump con las mismas tácticas. Es una constante que podemos ver desde la fase de precandidaturas republicanas hace 4 años.

Desde que Trump estaba en competencia con los otros precandidatos republicanos, se insistió en que es un cerdo, corrupto, mentiroso, vulgar, patán, tramposo y fanfarrón. ¿Resultado? No funcionó. Trump les ganó la candidatura. ¿Por qué? Por algo muy básico…

Un alto porcentaje de los estadounidenses está harto de la política convencional. Les llamó la atención que Trump pudo presentarse exactamente igual que como lo definían sus detractores, pero con otro enfoque: Alguien que no le tiene respeto a la política ni a los políticos.

Trump vendió la imagen de un empresario pragmático que se interesa por los resultados, no por los protocolos políticos. Al ser señalado como alguien deleznable, pudo jugar al «me dicen eso porque no soportan que yo no sea un político mediocre como ellos». Y le funcionó.

Llegó la campaña presidencial. Ahora la enemiga fue Hillary. ¿Qué hizo? La muy inteligente, y sus muy inteligentes estrategas, trataron de vender la imagen de que Trump era un patán grotesco, y Hillary una política profesional y seria. Es decir, no entendieron.

No supieron leer LA REALIDAD. No percibieron que justo lo que a la gente no le interesaba era otra política u otro político profesional y serio. Tal vez no era tanto lo que Trump ofrecía, sino lo que NO QUERÍA OFRECER: Política seria y protocolaria.

Hillary apostó a la misma estrategia que los precandidatos republicanos, y obtuvo exactamente el mismo resultado: Perdió. Trump lo había logrado: Conseguir el suficiente número de gringos dispuestos a darle el voto a una opción pragmática y anti-política.

Y lo logró donde lo tenía que lograr: En las zonas de provincia. Por eso ganó en los votos electorales, aunque no en el voto popular. Pero esto también se convirtió en un argumento monumental a favor de Trump. Te explico un poco cómo funciona eso.

A nivel de individuos, hubo más gentes que votó por Hillary. Pero estos se concentraron en las grandes ciudades, como LA o NY. Eso le dio a Hillary los votos de los grandes estados, pero el sistema electoral gringo está diseñado para que eso no garantice la victoria.

Mucha gente se quejó del sistema electoral gringo, pero sospecho que sólo fue porque les molestó que ganara Trump. En realidad, a mí me parece un sistema bastante asertivo. Evita que el peso electoral de las grandes urbes se imponga sobre el resto del país (que es mucho).

Los votos finales reflejaron que Hillary era más popular en las grandes urbes, y Trump en casi todo el país. Fue una elección cerrada en los números de votos de la gente (aunque no en los votos electorales). Pero al final pasó algo que dejó contento a muchos gringos…

Al ganar gracias a los votos electorales de lo que podríamos llamar «provincia», muchos gringos vieron en Trump a un candidato que los había liberado del monopolio político de las grandes ciudades. Algo muy subjetivo, pero de fuerte impacto emocional.

¿Qué ha pasado desde aquel 2016 hasta la fecha? Que los demócratas han regresado a la misma estrategia: Tratar de demostrar que Trump es un cerdo, corrupto, mentiroso, vulgar, patán, tramposo y fanfarrón. ¿Resultado? El mismo. ¿Por qué habría de ser diferente?

Una vieja regla empresarial dice que si quieres obtener resultados diferentes, hagas cosas diferentes. Los enemigos de Trump han insistido en seguir la misma estrategia con los mismos objetivos para frenarlo, y sólo han obtenido -qué lógico- los mismos resultados.

Previo al proceso de impeachement en la Cámara Baja, las encuestas mostraban que el voto a favor de que Trump fuese juzgado y destituido se habían incrementado entre demócratas, no entre republicanos. Por eso el resultado era predecible. Ya se sabía que…

Cuando el juicio llegara al Senado, sería detenido. Así que cada grupo se dedicó a tratar de sacarle provecho al show mediático que implicó ese proceso. Para ello, desplegaron sus estrategias. A ojo de buen cubero, los republicanos barrieron a los demócratas.

Mientras Trump renegoció un ventajoso acuerdo comercial con China, humilló y sometió a México, eliminó al no. 2 del régimen iraní, mantuvo a Rusia a raya en Medio Oriente, y se lució presentando un plan de paz para israelíes y palestinos -apoyado por los demás árabes-…

Los demócratas se dedicaron a tratar de convencernos de que Trump es un cerdo, corrupto, mentiroso, vulgar, patán, tramposo y fanfarrón. No sé qué parte no entienden de que a Trump todo eso se le resbala. Y no porque no lo sea, sino por su desfachatez.

A Trump le encanta navegar con la bandera de «sí, soy todo eso ¿y qué? Me limpio la cola con la corrección político de esos inútiles que no dan resultados; yo te prometo resultados…». Y lo peor del caso es que ha logrado anotarse buenos puntos en eso.

Dos ejemplos elementales: El desempleo en EUA está en su nivel más bajo de no sé cuántos años. Y el plan de paz para Israel-Palestina logró que lo que no logró ningún otro plan previo: El apoyo saudí. Eso le basta para presumirle a EUA que es alguien pragmático y punto.

Así que la campaña electoral va a comenzar con ventaja para Trump. Y eso es parte de toda un compleja crisis mundial que no voy a explicar aquí por falta de espacio. La voy a explicar en mi libro. Así que estén pendientes. Hehehe.

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