octubre 4, 2022

2022, el año que el oro perdió su valor

En el mundo de las inversiones, el oro es considerado un activo de refugio. Cuando las cosas van mal en la economía y en los mercados, los inversionistas suelen acudir a él, y con el aumento de la demanda viene el alza de su precio.

Este año es la excepción, pese al riesgo de una recesión en la economía a nivel mundial, la elevada inflación y las nuevas olas de COVID que siguen amenazando la salud de la población, el precio del oro acumula una baja de 3% en lo que va del 2022.

Precio del oro en 2022
Desde su máximo registrado en marzo (2,050 dólares), el precio del oro ha caído más de 13% y ronda los 1,800 dólares por onza.

La baja es mayor a la que ha sufrido el S&P500 el principal índice bursátil de Estados Unidos, en el mismo periodo (7%), pese a que las acciones son consideradas más riesgosas, sobretodo en tiempos de incertidumbre.

El nivel alcanzado por el oro en marzo estuvo muy cerca de su máximo histórico registrado a mediados de 2020, tras el azote del COVID-19, pero esta vez se debió a la guerra entre Rusia y Ucrania.

Tras la invasión de Rusia a Ucrania, el mundo entró en pánico: los índices bursátiles se cayeron, las materias primas también, pues los dos países son clave: ambos representan casi un tercio de las exportaciones mundiales de trigo y 19% de las de maíz. Además, Rusia es el segundo productor más importante de petróleo en el mundo y el primer exportador de gas de Europa, también produce alrededor de 6% de aluminio y 7% del níquel a nivel mundial.

El oro salió inmune y una vez más se consolidó como activo de refugio, pero, ¿por qué no logró mantener ese nivel? y ¿por qué es que ha caído pese a toda la incertidumbre actual en el mercado?

El oro ante la inflación y el alza del dólar
El oro, al igual que cualquier otro activo que cotiza en el mercado, es susceptible a múltiples factores. En los últimos meses (quizá) lo que más ha estado moviendo el pulso de los inversionistas es la inflación.

A nivel mundial, los precios se han disparado como no se había visto en varias décadas: la inflación de Estados Unidos en junio fue de 9.1%, la más alta en 40 años; la de la zona euro fue de 8.6%, un récord desde la creación del euro. Y México no se queda atrás, aquí la inflación llegó a 7.99%, un máximo en 21 años.

Para tratar de controlar la inflación, los bancos centrales han decidido endurecer su política monetaria a través del aumento de sus tasas clave. Esto hace más caro al dinero, desincentivan el consumo y la inversión, lo que disminuye la demanda de bienes y servicios y, por ende, los precios tienden a bajar. ¿El problema? Esta política frena el crecimiento económico.

Con una recesión económica mundial tocando a la puerta y una inflación que no cede, los inversionistas han comenzado a apostar por el dólar, también considerado de refugio, que a su vez se ha visto impulsado por un aumento de la demanda de bonos del Tesoro, pues con el alza de tasas, estos instrumentos se vuelven atractivos.

El fortalecimiento del dólar y el alza de las tasas es lo que le ha pegado al oro en los últimos meses. Por un lado, un dólar más fuerte hace más caro al oro para los tenedores de otras monedas. Por otro lado, el alza de la tasa de la Reserva Federal de Estados Unidos le resta atractivo al oro, los inversionistas se van por los bonos del Tesoro, también activos seguros y que, ahora, están dando mejores rendimiento.

¿Conviene invertir en oro?
Sí. Sin importar el momento por el que atraviese el mercado, los especialistas siempre recomiendan tener una parte del portafolio invertida en oro.

No se trata solo de diversificar riesgos -que ya de por sí es motivo suficiente para invertir en oro y en otros activos-, sino de contemplar una estrategia de largo plazo.

En los últimos 20 años, el precio del oro ha subido alrededor casi 500%, al pasar de aproximadamente 300 dólares la onza a cerca de 1,700 dólares.

Para invertir en oro hay muchas maneras, existen vías como la compra de joyería, que de hecho representa 42% de la demanda mundial, de acuerdo con el Consejo Mundial del Oro, la adquisición de lingotes y monedas, o de instrumentos financieros que están ligados a este metal, como los ETFs (fondos cotizados por sus siglas en inglés).

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