diciembre 5, 2022

EE.UU. tiene un laboratorio con 199 cuerpos criopreservados para revivirlos en el futuro

Vitrificados a temperaturas extremadamente frías, los pacientes de Alcor Life Extension Foundation se colocan en tanques en las instalaciones de Arizona durante el tiempo que sea necesario con la esperanza de ser revividos. Matheryn Naovaratpong, una niña tailandesa con cáncer cerebral, es la persona más joven en ser criopreservada, a la edad de 2 años en 2015.

¿Puede un muerto volver a la vida? Lo que parece una película de ciencia ficción podría ser una realidad. En Arizona, Estados Unidos, existe un laboratorio que mantiene cuerpos y cabezas de 199 personas que optaron por ser criopreservadas con la esperanza de ser revividas en el futuro.

Se trata de Alcor Life Extension Foundation, donde muchos de los “pacientes” eran personas enfermas terminales de cáncer, ELA u otras enfermedades sin cura actualmente.

Este proceso de criopreservación comienza después de que una persona es declarada legalmente muerta. La sangre y otros fluidos se extraen del cuerpo del paciente y se sustituyen por productos químicos diseñados para evitar la formación de cristales de hielo perjudiciales.

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Vitrificados a temperaturas extremadamente frías, los pacientes de Alcor se colocan en tanques en las instalaciones de Arizona durante el tiempo que sea necesario con la esperanza de ser revividos.

De acuerdo a Reuters, Matheryn Naovaratpong, una niña tailandesa con cáncer cerebral, es la persona más joven en ser criopreservada, a la edad de 2 años en 2015.

“Sus padres eran médicos y ella tuvo múltiples cirugías cerebrales y nada funcionó, desafortunadamente. Así que nos contactaron”, explicó Max More, director ejecutivo de Alcor.

El pionero del Bitcoin, Hal Finney, es otro paciente de Alcor, ya que criopreservaron su cuerpo después de su muerte por ELA en 2014.

El costo mínimo para criopreservar un cuerpo es de US$ 200 mil y US$ 80 mil para el cerebro solo. Muchos profesionales médicos discrepan de esta técnica.

“Esta noción de congelarnos en el futuro es bastante ciencia ficción y es ingenua. El único grupo que se emociona con la posibilidad son las personas que se especializan en estudiar el futuro distante o las personas que tienen interés en querer que pagues el dinero para hacerlo”, dijo Arthur Caplan, quien dirige la división de ética médica en la Universidad de Nueva York.

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