agosto 10, 2022

El infierno de Luz

Guadalajara, Jalisco/ 21 de julio de 2022. – Tocaba hoy continuar con el tema de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) y lo ocurrido en Puerto Vallarta, donde hubo un crecimiento radical en la percepción ciudadana de la inseguridad pública, pero el cobarde y brutal asesinato de Luz Raquel Padilla Gutiérrez hace imposible no abordar este nuevo episodio de violencia de género que deja en evidencia insuficiencias institucionales también en el tema de las madres cuidadoras de seres vulnerables, que las hacen doblemente víctimas; y en lo que tiene que ver con la resolución de conflictos vecinales.

Aunque inicialmente se pensó que se trataba de una agresión de su pareja o expareja, el hecho de que finalmente no haya sido así, sino de un vecino, no se puede dejar de señalar que las medidas de protección para mujeres violentadas o amenazadas volvió a fallar, como ha ocurrido ya en varios casos, en los que mujeres que han denunciado la violencia de sus parejas en casa, han sido ignoradas y sus historias también terminan en tragedias.

En el caso de Luz, aunque no se trataba de su pareja, había señalado y advertido en sus redes sociales que su vida estaba en peligro porque su vecino la amenazaba constantemente, inclusive en letreros que pintaba en las bardas de su vivienda, como que la iba a matar e incluso que la “quemaría viva”, como finalmente ocurrió el sábado pasado. Tres hombres y una mujer le lanzaron alcohol y luego le prendieron fuego. En sus mensajes Luz aseguraba que no contaba con el dispositivo pulso de vida mientras que las autoridades afirman que nunca lo solicitó. Lo cierto es que las súplicas de auxilio estaban ahí a la vista de todos e incluso tramitó medidas de protección que expiraron el 9 de julio. Ocho días después vino la mortal agresión. 

Luz era una activista de la causa de las madres cuidadoras, ella lo era por los cuidados que daba a su hijo autista. Algunas versiones aseguran que los ruidos que hacía el menor por las noches fueron las causas de las diferencias con su vecino. Otras versiones atribuyen las amenazas cumplidas a los reclamos que le hacía la familia de Luz al vecino, por el ruido que él causaba en sus muy frecuentes festejos.

Además de que la Fiscalía está obligada a esclarecer los motivos y detener a la y los agresores materiales y al autor intelectual, ahora que el supuesto vecino incómodo Sergio “N” ayer se presentó a declarar, el caso debe sacudir a las instituciones que ven por quienes cuidan a seres vulnerables, y también a las que deben trabajar en la resolución de conflictos vecinales ahora que el rompimiento del tejido social ha alcanzado niveles de deshumanización y barbarie que nos degradan como comunidad. El infierno que padeció Luz sus últimas horas de vida debe encender muchos focos rojos de las autoridades que dejaron mucho por hacer para evitar su martirio.

Jaime Barrera/ El Informador.

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