octubre 4, 2022

Estrés, ansiedad, insomnio y depresión entran a la lista de enfermedades de trabajo

La actualización de la tabla de enfermedades de trabajo que impulsa el gobierno federal no sólo agregará 88 nuevos padecimientos al listado, también reconocerá por primera vez trastornos mentales como el estrés o la depresión como patologías que son ocasionadas por las condiciones en las que las personas desarrollan sus actividades laborales.

Paradójicamente, aunque desde el 2018 la NOM-035 de factores de riesgo psicosocial reconoce que las condiciones en las que se desarrolla un trabajo, como los ambientes organizacionales desfavorables, los líderes negativos o el bajo control en las tareas diarias, pueden ser el punto de partida para dañar la salud mental de los trabajadores y desencadenar en trastornos como estrés, ansiedad o insomnio, la LFT no los reconoce como enfermedades de trabajo.

Actualmente, la tabla de enfermedades sólo reconoce un trastorno mental: la neurosis, pero está catalogada como una enfermedad endógena, es decir, derivada de la fatiga industrial. Sin embargo, son pocos los casos documentados al tratarse de un padecimiento difícil de diagnosticar y ligarlo con las condiciones de trabajo, expone Arturo Juárez, director del Observatorio de Factores Psicosociales y Bienestar Organizacional de la UAEM.

De esta manera, el proyecto propuesto por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) para actualizar la tabla de enfermedades plantea eliminar la neurosis y añadir cuatro trastornos mentales al marco normativo:

  • Trastorno de ansiedad
  • Trastornos no orgánicos del ciclo sueño-vigilia
  • Trastornos asociados con el estrés (grave y adaptación)
  • Trastornos depresivos

Aunque la actualización contempla que estas enfermedades de trabajo se pueden desarrollar en toda la fuerza laboral, se indicaría que las personas que pueden ser más propensas a sufrir estas afectaciones son las que laboran en sectores como educación, salud, transporte, buceo industrial, atención a usuarios, seguridad pública, fuerzas armadas, atención de desastres, comercio, banca e industrial.

En ese sentido, Arturo Juárez apunta que en los últimos años diversas investigaciones han confirmado que las condiciones laborales pueden desencadenar trastornos mentales en los empleados. A pesar de que todas las personas trabajadoras pueden presentar estos padecimientos, es un hecho que hay ocupaciones que tienen mayor exposición a riesgos psicosociales, como las enfocadas en actividades de servicio, por ejemplo.

“Creo que el impacto y el alcance de reconocer los trastornos mentales será bueno para los trabajadores y para las empresas, porque se le dará importancia a un elemento trascendental para todos y que tiene que ver con la competitividad y rentabilidad, que es algo que también les preocupa a las empresas. Esta actualización llega en el momento que más se necesita porque ya es impostergable”, señala el especialista.

Para Hossana Rodríguez, presidenta de la Federación Nacional de Salud en el Trabajo (Fenastac), la incorporación de estos padecimientos llegó en el contexto donde más importancia se les ha dado a los factores de riesgo psicosocial.

Pero la incorporación de estos padecimientos es sólo el cierre de la pinza de un enfoque que deben tener las organizaciones: prevención. “Lo que debemos trabajar es el factor preventivo, desde antes atender los riesgos como la jornada de trabajo o el liderazgo. Ya cuando se te presenta un caso es porque ya perdiste mucho tiempo”, expone la especialista.

A pesar de que el reconocimiento de los trastornos mentales es un buen avance en materia de salud laboral, Hossana Rodríguez considera que uno de los desafíos que se tendrán es que los médicos del trabajo puedan realizar el diagnóstico correcto de estas patologías.

La pandemia y la caja de pandora
“La pandemia ha venido a destapar esta caja de pandora”, opina Arturo Juárez, pues en los últimos dos años se ha observado un incremento en trastornos como la ansiedad o el estrés, haciendo más consciente tanto a empleados como a empleadores del impacto que pueden tener los ambientes organizacionales en la salud mental de las personas.

“En otros países, algunos con leyes menos exigentes que nosotros en materia laboral, tienen ya programas nacionales de bienestar y sistemas de atención de enfermedades mentales para sus trabajadores, sin necesidad de que la ley esté detrás de ellos obligándolos y sancionando. Nosotros nos estábamos quedando rezagados no sólo con países desarrollados, sino con otras economías de Latinoamérica”, agrega.

En ese tenor, Hossana Rodríguez considera que parte del rezago tiene que ver con la dificultad que implica realizar el diagnóstico y medir el impacto de estas enfermedades. Sin embargo, lo que no se ha dimensionado es que los trabajadores con depresión, por ejemplo, pueden ser más propensos a sufrir un accidente de trabajo.

Al mismo tiempo, la especialista subraya que la pandemia ayudó a sensibilizar a todos de la importancia de la salud mental para avanzar en el reconocimiento de estas enfermedades.

Por su parte, Arturo Juárez atribuye el rezago a una visión dominante en salud laboral que se mantuvo hasta los años 80: si se puede observar el síntoma, existe la enfermedad, pero lo que tenía que ver con psicología era poco considerado. “Ahora ya vemos muchos psicólogos y eso ha reforzado la importancia del tema”.

El especialista no descarta que haya una reacción de desacuerdo ante el reconocimiento de los trastornos mentales dentro de la tabla de enfermedades de trabajo, pero confía en que en la medida que el tiempo pase, las organizaciones se darán cuenta de que es algo positivo.

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