octubre 4, 2022

Hoy nos Toca… hablar de la prisión preventiva oficiosa

Por Jesús Francisco Ramírez Bañuelos

ramirezbanuelos@gmail.com

Castigar es una de las reacciones de los seres humanos más naturales después de sentirse ofendidos. Hoy nos Toca… hablar de la prisión preventiva oficiosa.

En las últimas semanas, se ha discutido abundantemente sobre la prisión preventiva oficiosa en México. El tema ha sido expuesto en los medios de comunicación, así como entre los especialistas. Incluso, actualmente se analiza en la Corte Interamericana de derechos humanos si nuestro país ha abusado de la prisión preventiva oficiosa.

Empecemos aclarando algunos conceptos. Prisión es sinónimo de cárcel, solo que técnicamente se refiere al lugar en el que se recluyen a las personas que están siendo procesadas en un juicio acusadas de cometer un delito, o bien cuando ya fueron sentenciadas.

El adjetivo de preventiva significa que se realiza como una medida temporal, a manera de precaución para evitar la fuga de la persona o la afectación mayor de las víctimas. Lo contrario es la prisión definitiva impuesta a los sentenciados.

En tanto que oficiosa es la que se aplica de manera obligatoria -diríamos coloquialmente por default-.

Así, la prisión preventiva oficiosa es la que se impone a las personas que están siendo procesadas por los delitos que establece la constitución que deben permanecer recluidos durante el tiempo que dure el juicio.

Al día de hoy, aplicar la prisión preventiva oficiosa es, desde mi punto de vista, contrario al sentido de la Constitución mexicana y los derechos humanos que ella protege.

Esto es así porque la prisión debe ser utilizada de manera excepcional y no por default; se debe utilizar solamente en aquellos casos en que no haya otra manera de asegurar que el juicio se llevará correctamente. Imponerla obligatoriamente es además un abuso que no favorece en nada a las víctimas.

Las víctimas deben tener garantizados sus derechos con independencia de que la persona probable responsable esté o no en la cárcel.

Asimismo, la oficiosidad de la prisión preventiva es contraria al principio de la proporcionalidad, según el cual las medidas deben corresponder a las características del delito y de las personas involucradas.

En mi opinión son los jueces quienes deben valorar caso por caso si en un proceso hay otras medidas menos lesivas de los derechos humanos que la prisión preventiva y actuar en consecuencia. La cárcel no es la solución a la criminalidad.



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