Hoy nos toca… hablar del ataque al poder judicial


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Por Jesús Francisco Ramírez Bañuelos

@ramirezbanuelos

A lo largo de la historia, los gobiernos han intentado controlar la actuación de las y los jueces. Es la añoranza de revivir al soberano en la figura de un individuo. Occidente ha construido una medida de equilibrio teórica en la separación de poderes como forma de evitar el control absoluto por parte del poder ejecutivo.

Y sin embargo, la tentación regresa una vez más a México. Aunque nuestra democracia es joven e imperfecta, había mantenido razonablemente la separación de poderes. Hoy, esa distinción está amenazada.

El presidente tiene una campaña constante de ataque al poder judicial. Se ha visto en las descalificaciones de jueces que han resuelto casos destacados en forma diferente a como el ejecutivo deseaba. También lo vimos en la renuncia forzada del ministro Medina Mora al inicio del sexenio. Así como en la interminable lista de ocasiones en las que desde la mañanera y su resonancia parlamentaria se ha insultado a los miembros de la judicatura.

El último embate es la desaparición de los fideicomisos del poder judicial bajo el argumento que sirven para mantener los privilegios. Esto es un error. La decisión afectará sobre todo a los trabajadores de base, a la vez que tendrá un efecto directo en los justiciables (las personas que acuden a los juzgados exigir sus derechos). Parafraseando a un querido amigo, cuya identidad resguardo: el presidente está mal informado o miente por intereses políticos.

Si el presidente quiere controlar el poder judicial, está en buen camino. Las consecuencias de ello se revertirán a la propia administración. El poder absoluto corrompe absolutamente; de eso en México conocemos bastante.

Si la idea es transformar el orden constitucional. Es decir, redactar una nueva constitución, debe tomarse en cuenta que su viabilidad dependerá de dos factores: 1) la inclusión de las opiniones de todos los sectores de la sociedad; y 2) su congruencia con los valores que la República mexicana se ha dado a sí misma. Y es ahí donde el ataque al poder judicial se vuelve suicida.

México no necesita otra vez un poder totalitario. Para eso luchamos por vivir en democracia ¿o no?


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Francisco Ramírez Bañuelos
Abogado y maestro en Gestión de Servicios Públicos en Ambientes Virtuales por la Universidad de Guadalajara. Master en Derecho Penal Internacional por la Universidad de Granada. M2 en Historia del pensamiento jurídico contemporáneo por la Universidad Paris 1 Panthéon-Sorbonne. LLM en Derecho Internacional y Comparado por el Trinity College Dublin.

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