octubre 2, 2022

Hoy nos Toca… Reflexionar sobre la posible inconstitucionalidad de la constitución

Por Jesús Francisco Ramírez Bañuelos

La constitución no es un texto sagrado. Hoy nos Toca… reflexionar sobre la posible inconstitucionalidad de alguna parte de la constitución.

Pensemos por un momento en una enfermedad crónica grave que puede ser letal: el Cáncer. El peor aspecto del Cáncer es que se trata de una batalla en campo propio con nuestros propios recursos en contra de nosotros mismos. Es un auto ataque de unas células contra otras en nuestro cuerpo. ¿Cómo se puede combatir? En casos localizables y con una detección temprana la extirpación de una parte del cuerpo puede ser literalmente la diferencia entre la vida y la muerte de una persona.

¿Qué tiene que ver esto con la Constitución? Bueno, que la Constitución también es un elemento vivo. La constitución no es un texto sagrado e inmutable. Por el contrario, está sujeta a las mutaciones y adecuaciones para responder a las necesidades de la sociedad a la que va dirigida.

Además, la constitución por más que se pretenda no es un texto uniforme. No lo es porque ha sido motivo de una ingente cantidad de reformas que adecuan ciertas partes de ella a la realidad del momento en que se modifica. Estas modificaciones pueden, sin duda, cambiar o incluso contravenir el sentido de los redactores originales.

¿Entonces es posible que una parte de la Constitución sea inconstitucional? En mi opinión, sí. No solo es posible sino que es casi inevitable. Tal como sucede con el Cáncer, ciertas porciones de la Constitución pueden ser autodestructivas.

¿Qué hacemos entonces? Primero, desmitificar el carácter sagrado de la constitución. Segundo, someter las partes de la constitución al mismo análisis que se hace sobre cualquier otra ley para verificar que sea conforme con el propósito constitucional. ¿Y si no lo es? Entonces, pienso que no solo es válido sino necesario que esa porción no sea aplicada. Es decir, que se declare su inconstitucionalidad.

El riesgo de no hacerlo y mantener como válida una parte de la constitución que actúa en contra de la propia constitución es que el Cáncer haga metástasis.

La constitución es un texto para los vivos y debe ser acorde con el fin de su propia existencia. De lo contrario, corremos el riesgo de ser regidos por un norma jerárquicamente superior cancerígena.

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