diciembre 2, 2022

La inflación amargará la Navidad y el Año Nuevo a los mexicanos

El último trimestre de 2022 está por iniciar sin que se vislumbren expectativas de que la inflación pierda fuerza en el corto plazo e incluso amenaza para encarecer aún más la cena de Navidad y complicar la famosa cuesta de enero.

El Banco de México (Banxico) elevó sus pronósticos para la inflación y ahora estima que sea de 8.6% al cierre del año. Para los primeros meses de 2023 se espera que sea de 7.9%.

Economistas e instituciones como Citibanamex consideran que este aumento en los pronósticos inflacionarios que hizo el banco central no son sorpresivos, pues los que tenía anteriormente eran bastante optimistas.

“Banco de México está reconociendo que la inflación va a tardar más en ceder, vamos a tener inflación elevada por un tiempo prolongado”, dijo en entrevista Alejandro Saldaña, economista en jefe del Grupo Financiero Ve por Más (Bx+).

El banco central, que tiene el objetivo de mantener la inflación en 3% con un rango de variabilidad de un punto porcentual al alza o a la baja, dijo que la inflación convergerá a ese nivel hasta finales de 2024.

Los pronósticos oficiales para los siguientes meses indican que puede haber presiones inflacionarias que no se han identificado u otras que se han subestimado, de acuerdo con un reporte de Bloomberg.

Para Adrián de la Garza, economista en jefe de Citibanamex, uno de los factores que podría estar incidiendo en la inflación es que las empresas están trasladando los costos de alimentos e insumos a los consumidores, ya que en la pandemia, para cuidar los ingresos, mantuvieron costos que ya son insostenibles.

«Las empresas en distintos giros no pudieron trasladar las presiones inflacionarias en 2020 y 2021, cuando la economía estaba más débil, pero ahora que la economía se está fortaleciendo y lleva una senda de crecimiento está siendo más fácil para las empresas recuperar esas pérdidas», destacó el especialista.

Otro factor de riesgo para la inflación es el posible aumento al salario mínimo en los siguientes meses. Desde que inició el gobierno de López Obrador, cada año se ha incrementado el salario de los trabajadores que ganan menos a tasas de doble dígito y algunos especialistas ya estiman un aumento de 20% para 2023.

«Subir el salario mínimo el próximo año puede ser una receta peligrosa cuando estás tratando de traer la inflación de vuelta a niveles más normales y puedes hacer que la inflación se vuelva más permanente», añadió Alejandro Saldaña.

El experto destacó que si estos aumentos salariales se concretan, las empresas deberán subir los precios de sus productos y servicios trasladando los costos al usuario fina, convirtiéndose en un círculo vicioso.

Para economistas como Adrián de la Garza, el aumento al salario mínimo no suele ser el principal riesgo para la inflación debido a que este ha sido históricamente bajo, pero en un entorno de inflación sí inciden estos aumentos.

«Tendríamos que ver un aumento de 15% y es un incremento que no es trivial, es importante en un entorno en el que las presiones inflacionarias no cesan», dijo de la Garza.

¿Ayudará el Buen Fin?
Los economistas consideran que si bien el periodo de ofertas del Buen Fin, en noviembre podría ayudar a reducir los precios de algunos bienes y servicios, no será suficiente para contener los altos niveles de inflación. «La caída en los precios es transitoria y se revierte en el mes siguiente. No hay un alivio permanente», anticipó Felipe Hernández, economista de Latinoamérica para Bloomberg.

Aunque el consumo privado ha tenido un buen desempeño en los primeros meses de este año, Bx+ espera que al final de este año se enfriará por las altas tasas de interés y por los altos precios de materias primas.

Aunque se espera que los precios de los energéticos puedan tener una reducción en los siguientes meses, no se espera que haya mucho impacto en la inflación.

«Hacienda posiblemente decida quitar los estímulos a las gasolinas y no se traslade el precio de la caída de las gasolinas a los consumidores», añadió Saldaña.

Créditos más caros
Una inflación más alta implica muy posiblemente tasas de interés mas altas y eso conlleva a una menor demanda de crédito y en últimas un menor consumo.

Bloomberg estima que a medida que los precios suben con la inflación, el ingreso real de los hogares se erosiona y con este la capacidad de los hogares para consumir bienes y servicios. Así que la alta inflación termina frenando el consumo, a través del canal de menores ingresos y del canal de menor disponibilidad de crédito.

Para el cierre de este año se espera que la tasa de interés del Banco de México cierre en niveles de 10.5% aunque entidades financieras como Bank of America esperan que la tasa llegue a 11%.

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