Un operativo conjunto de vigilancia en la Región Valles dejó al descubierto uno de los aseguramientos más relevantes de los últimos días en Tequila, Jalisco, donde fuerzas estatales y federales localizaron y destruyeron cerca de 56 mil plantas de presunta marihuana distribuidas en tres predios rurales.

El hallazgo ocurrió durante un patrullaje coordinado entre elementos de la Policía del Estado y personal de la Secretaría de la Defensa Nacional (DEFENSA), quienes mantenían una columna de seguridad sobre un camino de terracería cercano a la Carretera Amatitán–El Salvador, en la Delegación Mitlán.

De acuerdo con información preliminar, los uniformados detectaron varias plantas con características propias del enervante, por lo que descendieron de sus unidades para realizar una inspección de la zona. Tras recorrer el área, confirmaron que el cultivo se encontraba distribuido en tres terrenos distintos, utilizados presuntamente para la producción ilegal de droga.

En el sitio fueron contabilizadas aproximadamente 56 mil plantas, con alturas que oscilaban entre 45 centímetros y 1.30 metros, lo que evidenciaría un cultivo en etapa avanzada de crecimiento.
Ante el aseguramiento, se dio aviso a un agente del Ministerio Público Federal, quien ordenó la toma de muestras para integración de la carpeta de investigación y posteriormente autorizó la incineración del plantío, procedimiento que fue realizado en el mismo lugar bajo resguardo de las autoridades.

Este nuevo decomiso se suma a otro operativo reciente realizado también en el municipio de Tequila, específicamente en la Delegación Santa Cruz, donde el mismo despliegue interinstitucional permitió la localización y destrucción de cerca de 100 mil plantas de presunta marihuana.

Autoridades estatales destacaron que estos operativos forman parte de la estrategia permanente de vigilancia en zonas rurales de la Región Valles, consideradas corredores estratégicos para actividades del crimen organizado. Sin embargo, hasta el momento no se reportan personas detenidas, lo que vuelve a poner sobre la mesa el reto de desarticular no solo los cultivos, sino también las redes responsables de su operación.