
La ilusión de Chivas por volver a disputar una final llegó a su fin este sábado en el Estadio Jalisco. Cruz Azul mostró contundencia en los momentos clave y derrotó 2-1 al Rebaño Sagrado en la semifinal de vuelta del Clausura 2026, resultado que le dio el pase a la gran final con marcador global de 4-3.

Con un ambiente espectacular en las tribunas y miles de aficionados rojiblancos empujando desde antes del silbatazo inicial, el conjunto dirigido por Gabriel Milito salió obligado a buscar el resultado luego del empate 2-2 registrado en el encuentro de ida. Sin embargo, enfrente tuvo a un Cruz Azul ordenado, intenso y con mucha personalidad para jugar una serie de alta presión.

Desde los primeros minutos, La Máquina dejó claro que no llegaría a especular. El equipo celeste presionó alto y comenzó a generar peligro por las bandas, obligando a Chivas a cometer errores en la salida. La insistencia visitante encontró recompensa rápidamente cuando Jéremy Márquez apareció dentro del área para abrir el marcador y silenciar por momentos el Estadio Jalisco.
El gol golpeó emocionalmente al Guadalajara, que tardó varios minutos en acomodarse nuevamente sobre el terreno de juego. Durante ese lapso, Cruz Azul manejó el balón con tranquilidad y aprovechó los espacios para seguir inquietando el arco rojiblanco.

Poco a poco, Chivas logró reaccionar impulsado por el apoyo de su afición. Roberto Alvarado comenzó a tomar protagonismo al frente y Cade Cowell generó peligro con velocidad por el costado izquierdo. El esfuerzo terminó dando resultados cuando Omar Govea apareció para marcar el empate y devolverle vida al conjunto tapatío antes del descanso.

El tanto rojiblanco encendió nuevamente el partido. La afición recuperó la ilusión y el encuentro entró en una etapa de mucha intensidad, con ambos equipos disputando cada balón como si fuera el último.
Para la segunda mitad, el duelo se volvió más físico y cerrado. Chivas intentó adelantar líneas buscando el gol que le devolviera la ventaja en la serie, pero Cruz Azul supo resistir y encontrar espacios al contragolpe.

Cuando mejor parecía estar el Guadalajara, llegó el golpe definitivo. Agustín Palavecino sacó un disparo que terminó desviado dentro del área, dejando sin oportunidad al arquero rojiblanco y poniendo el 2-1 que terminaría siendo definitivo en la eliminatoria.
El gol cayó como un balde de agua fría para el Rebaño, que se lanzó con todo al ataque durante los últimos minutos. Milito realizó modificaciones ofensivas buscando rescatar el resultado, mientras Cruz Azul se defendía prácticamente con todos sus hombres detrás de la pelota.
En la recta final, Chivas generó aproximaciones importantes, pero entre la falta de contundencia y las intervenciones defensivas cementeras, el empate nunca llegó. El silbatazo final desató la celebración celeste en el Estadio Jalisco, mientras los jugadores rojiblancos abandonaban el campo entre frustración y tristeza.

Con esta victoria, Cruz Azul regresa a una final de Liga MX y mantiene vivo el sueño de conquistar un nuevo campeonato. La Máquina mostró carácter en una de las plazas más complicadas del futbol mexicano y confirmó el gran momento que atraviesa en este Clausura 2026.
Por su parte, Chivas cierra el torneo con sensaciones encontradas. Aunque el equipo mostró momentos importantes a lo largo de la liguilla y logró reconectar con su afición, nuevamente quedó a un paso de disputar el título, aumentando la presión de cara al próximo semestre.
Ahora, Cruz Azul espera conocer a su rival en la gran final, mientras Guadalajara comenzará a trabajar desde ya en la planeación del siguiente torneo, con la obligación de volver a competir por el campeonato.