Por fin sesionó el Cabildo de Ameca: debate por tesorero abre discusión sobre nómina, deuda y finanzas

Después de una sesión previa sin quórum, el Cabildo de Ameca finalmente sesionó. La propuesta para remover al encargado de Hacienda provocó horas de discusión sobre nómina, deuda, cuentas públicas, transparencia y las diferencias internas del Ayuntamiento.


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Ameca, Jalisco.— Después de una sesión anterior que no pudo desarrollarse por falta de quórum, el Cabildo de Ameca finalmente celebró su 31ª Sesión Ordinaria, pero lejos de tratarse de una reunión de trámite, el encuentro estuvo marcado por una intensa participación de los regidores, cuestionamientos directos, reclamos entre integrantes del Ayuntamiento y fuertes diferencias alrededor de las finanzas municipales y la posible remoción del encargado de Hacienda.

La sesión comenzó formalmente a las 13:33 horas del 2 de octubre, una vez confirmado el quórum legal. Incluso antes de entrar a los asuntos principales surgió el primer desacuerdo, cuando los integrantes del Ayuntamiento debatieron sobre el momento en que debía justificarse la ausencia de una regidora y si podía tomarse esa determinación antes de instalar legalmente la sesión.

Sin embargo, el momento de mayor tensión llegó cuando se abordó la propuesta de la presidenta municipal, Marta Catalina Loza Castro, para remover a Francisco Manuel Ávila como encargado de la Hacienda Municipal.

La presidenta fundamentó su planteamiento principalmente en una pérdida de confianza institucional, falta de entrega oportuna de información, problemas de comunicación y coordinación, así como presuntos incumplimientos relacionados con el funcionamiento del área financiera.

Pero la propuesta abrió inmediatamente un amplio debate entre los regidores.

Regidores frenan la discusión y exigen explicaciones

Una de las principales exigencias de varios integrantes del Cabildo fue que antes de tomar una decisión se permitiera al tesorero explicar su versión.

Los regidores cuestionaron si existían documentos, notificaciones de Contraloría o procedimientos administrativos que acreditaran los incumplimientos señalados.

Una de las intervenciones más críticas sostuvo que no era responsable votar únicamente con argumentos generales sobre una pérdida de confianza y recordó que meses antes ya se habían señalado problemas en las cuentas municipales.

Durante esa intervención se habló de un incremento de aproximadamente 15 millones de pesos en nómina, de más de 3 millones de pesos en pagos relacionados con refacciones y de modificaciones de partidas que, de acuerdo con lo expresado por la regidora, habrían impactado recursos destinados a obra pública.

El cuestionamiento fue directamente hacia la presidenta municipal.

La regidora recordó que la propia alcaldesa había votado anteriormente a favor de las cuentas públicas y cuestionó por qué la pérdida de confianza hacia el tesorero aparecía hasta ese momento.

Además, sostuvo que si existían posibles irregularidades no debía investigarse únicamente al encargado de Hacienda, sino también a quienes intervienen en la autorización de cheques, altas y bajas de personal y otros movimientos financieros.

Durante su participación incluso aseguró que veía posibles hechos que debían investigarse dentro del gobierno municipal, aunque se trató de señalamientos expresados por la edil y no de responsabilidades acreditadas durante la sesión.

Regidores consiguen que el tesorero comparezca

La discusión subió de tono cuando se planteó permitir que el propio Francisco Manuel Ávila entrara al debate.

La decisión fue sometida a votación y estuvo dividida: seis votos a favor, cinco en contra y dos abstenciones.

Finalmente, la mayoría permitió que el encargado de Hacienda hiciera uso de la voz y respondiera directamente a las acusaciones.

Frente a los integrantes del Cabildo, Ávila aseguró que en ese momento no tenía un procedimiento de responsabilidad administrativa abierto y que tampoco había recibido una notificación que estableciera concretamente las faltas que se le atribuían.

También defendió su actuación al asegurar que la información financiera se encontraba documentada y que existían canales institucionales mediante los cuales se reportaban ingresos, egresos, cheques y movimientos de las cuentas municipales.

El tesorero reclamó que se precisaran modo, tiempo y lugar de los incumplimientos que se le señalaban y sostuvo que una mala relación personal no necesariamente significaba falta de comunicación institucional.

Preguntan al tesorero si fue presionado para realizar pagos

Uno de los intercambios más relevantes ocurrió cuando un integrante del Ayuntamiento preguntó directamente al tesorero si durante los últimos meses había recibido presiones para realizar pagos a proveedores aun cuando la documentación o los contratos estuvieran incompletos.

Ávila respondió que cuando un trámite no cuenta con el contrato correspondiente es regresado al área de Compras para completar el expediente.

También señaló que los contratos y determinados procedimientos no dependen exclusivamente de Tesorería y mencionó la participación de otras autoridades municipales en su validación.

El cuestionamiento llevó nuevamente la discusión hacia las responsabilidades compartidas dentro de la administración y sobre quiénes intervienen realmente en las decisiones relacionadas con el gasto público.

Nómina enfrenta nuevamente a los integrantes del Cabildo

La discusión sobre el tesorero terminó abriendo otro frente: el crecimiento de la nómina municipal.

Durante su propia intervención, el encargado de Hacienda habló sobre los límites establecidos en materia de disciplina financiera y reconoció que se había presentado un incremento en la nómina, aunque explicó que durante la administración también se habían realizado modificaciones presupuestales aprobadas por el Ayuntamiento.

Posteriormente, uno de los regidores retomó el tema y sostuvo que durante el primer año existió un aumento cercano a 15 millones de pesos en ese rubro.

El señalamiento fue acompañado de una crítica: mientras aumentaba el gasto en personal, la obra pública habría tenido menos recursos.

La discusión volvió a enfrentar diferentes posturas sobre quién tiene responsabilidad en la aprobación y modificación del presupuesto y hasta dónde corresponde a los regidores vigilar el ejercicio del dinero municipal.

“Todos estamos reprobados”: aparece un supuesto 29% de aprobación

Otro momento que provocó confrontación ocurrió cuando durante la discusión se mencionó que el gobierno municipal tendría alrededor de un 29% de aprobación.

El dato fue utilizado como argumento para pedir mayor coordinación dentro del Ayuntamiento.

Una de las regidoras sostuvo que si realmente existía ese nivel de aceptación, el problema no correspondía únicamente a la presidenta, sino a todos los integrantes del Ayuntamiento.

Posteriormente manifestó que daría a la presidenta municipal un “voto de confianza” respecto al cambio en Hacienda, argumentando que la falta de confianza entre Presidencia y Tesorería estaba provocando una fractura que podía afectar al municipio.

Otros integrantes del Cabildo cuestionaron esa posición.

Incluso se preguntó directamente si cambiar al tesorero realmente serviría para modificar esa percepción ciudadana.

Además, otro participante cuestionó la propia cifra del 29% y pidió conocer de dónde provenía, pues durante el debate no se presentó la fuente de esa medición.

Reclamos por fotografías, videos y ataques en redes sociales

La discusión dejó de ser exclusivamente financiera cuando comenzaron los reclamos personales entre regidores.

Una edil aseguró que algunos integrantes del Cabildo habían sido objeto de fotografías, videos y publicaciones en redes sociales.

En su intervención pidió a sus compañeros comportarse como adultos y dejar de lado confrontaciones que, a su consideración, desviaban la atención de las responsabilidades de gobierno.

La expresión provocó inmediatamente la respuesta de otro regidor, quien señaló que se había sentido ofendido por la referencia a que algunos se comportaban como “niños de secundaria”.

El intercambio evidenció el nivel de tensión existente entre algunos integrantes del Ayuntamiento.

También hubo señalamientos sobre programas y publicaciones en redes sociales dirigidos contra determinados regidores y reclamos sobre supuestas persecuciones para fotografiarlos o grabarlos.

Sale a relucir cámara instalada en sala de regidores

Durante las confrontaciones también fue mencionado nuevamente el caso de una cámara instalada en la sala de regidores.

Uno de los participantes habló de lo que describió como una cámara de videograbación o videoconferencia que habría sido colocada en ese espacio y señaló que integrantes del Ayuntamiento fueron alertados sobre el tema.

El asunto había sido incluido desde el inicio como uno de los puntos adicionales de la sesión y se hizo referencia a una denuncia ante las instancias correspondientes.

El tema fue utilizado por algunos regidores como ejemplo del deterioro en la relación y confianza interna del gobierno municipal.

“Esto parece una agencia de espectáculos”

En una de las participaciones más duras del encuentro se reclamó que la comunicación dentro del gobierno municipal había sido deficiente prácticamente desde el inicio de la administración.

El regidor cuestionó que hubiera señalamientos, confrontaciones y diferencias constantes entre quienes forman parte del mismo Ayuntamiento y lanzó una de las frases más fuertes de la sesión, al señalar que los ciudadanos estarían cansados de que el gobierno pareciera más una “agencia de espectáculos” que un gobierno municipal.

Otros integrantes llamaron a recuperar el diálogo y separar los problemas personales de las obligaciones institucionales.

Hubo quienes insistieron en que presidenta, síndico y regidores podían mantener diferencias personales, pero eso no debía impedir que cumplieran las responsabilidades para las que fueron electos.

La deuda provoca otro choque

Cuando parecía que el debate volvería al asunto del tesorero, surgió una nueva confrontación por la deuda municipal.

Desde una postura se señaló que la administración había destinado recursos importantes al pago de compromisos heredados y se habló de más de 20 millones de pesos, considerando obligaciones municipales y del organismo de agua.

La respuesta fue inmediata.

Otros participantes sostuvieron que la deuda había sido refinanciada desde administraciones anteriores precisamente para reducir los pagos mensuales y hacerla manejable.

La discusión derivó en cuestionamientos directos entre regidores sobre quiénes habían aprobado esos financiamientos en gobiernos anteriores.

Incluso se preguntó a uno de ellos si había formado parte del Cabildo que autorizó deuda durante un periodo previo, provocando otro intercambio antes de decretarse un receso.

El tesorero continúa y su remoción queda pendiente

Después de horas de participaciones, cuestionamientos y confrontaciones, la remoción de Francisco Manuel Ávila no fue resuelta durante la sesión.

Tras un receso, el Cabildo retomó actividades aproximadamente a las 16:03 horas.

Por cuestiones de tiempo, se propuso reagendar los asuntos pendientes y continuar únicamente con dos temas considerados prioritarios: un paquete de obras y un dictamen relacionado con una pensión.

La propuesta fue aprobada por unanimidad.

De esta forma, el encargado de Hacienda permaneció en el cargo y el debate sobre su continuidad quedó pendiente.

Una sesión que exhibió las diferencias internas

La 31ª Sesión Ordinaria terminó mostrando mucho más que una diferencia entre la presidenta y el encargado de Hacienda.

Las intervenciones de los regidores pusieron sobre la mesa cuestionamientos sobre nómina, deuda, cuentas públicas, transparencia, proveedores, contratos y ejercicio del gasto, pero también exhibieron el nivel de confrontación existente entre varios integrantes del gobierno municipal.

Después del receso, el Ayuntamiento aprobó un paquete de obras relacionadas con agua potable, drenaje, pavimentación y rehabilitación de vialidades, además de abordar una pensión por viudez.

La sesión concluyó a las 16:12 horas, después de casi tres horas de debate.

El punto del tesorero quedó pendiente, pero las discusiones dejaron públicamente expuestas las diferencias que existen entre integrantes del Cabildo y abrieron nuevamente el debate sobre quién toma las decisiones financieras y quién debe responder por ellas dentro del Ayuntamiento de Ameca.


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