
La presidenta aclaró que la facultad corresponde al personal con licenciatura y únicamente para ciertos medicamentos; el nuevo modelo busca llevar recetas y tratamientos hasta los hogares de adultos mayores y personas con discapacidad
Ciudad de México.— Las enfermeras y enfermeros con licenciatura ya pueden prescribir determinados medicamentos en México bajo reglas, protocolos y límites establecidos por la Secretaría de Salud, una facultad que el Gobierno de Claudia Sheinbaum busca ampliar a nivel nacional mediante el programa Salud Casa por Casa.
El cambio representa una transformación importante en la atención primaria, particularmente en comunidades rurales, zonas alejadas y lugares donde la falta de médicos obliga a miles de pacientes a esperar durante horas o trasladarse grandes distancias para obtener una consulta y una receta.
Sin embargo, la medida no significa que cualquier integrante del personal de Enfermería pueda recetar libremente, ni que tenga autorización para indicar todos los medicamentos disponibles.
La facultad está dirigida principalmente a licenciadas y licenciados en Enfermería, con título y cédula profesional, y debe ejercerse dentro del Sistema Nacional de Salud, conforme a los lineamientos, protocolos clínicos y medicamentos autorizados.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, confirmó durante su conferencia matutina del 30 de junio de 2026 que el personal profesional de Enfermería sí cuenta con esa atribución.
“Una enfermera normativamente puede recetar, si tiene licenciatura, ciertos medicamentos”, explicó la mandataria al responder a las dudas surgidas sobre la operación del programa Salud Casa por Casa.
Sheinbaum aclaró que la facultad no se extiende de la misma manera al personal técnico. Cuando una enfermera o enfermero no cuenta con licenciatura, debe recurrir a personal autorizado o realizar una consulta a distancia con un médico o una profesional de Enfermería que sí cumpla con los requisitos.
La precisión es importante porque en redes sociales se ha difundido la versión de que todas las enfermeras podrán diagnosticar enfermedades y recetar cualquier medicamento, lo cual no corresponde con lo establecido en las disposiciones oficiales.
Desde agosto se ampliará el nuevo modelo
Durante la conferencia presidencial del 23 de junio de 2026, Claudia Sheinbaum anunció que a partir de agosto se realizarían modificaciones para ampliar el sistema de recetas emitidas por el personal de Enfermería dentro del programa Salud Casa por Casa.
La presidenta informó que el modelo ya había comenzado a probarse y que las enfermeras participantes habían expedido más de 100 mil recetas.
“Llevamos más de 100 mil recetas, en ese sentido, por parte de las enfermeras”, señaló la mandataria al explicar los avances del programa.
Esto no significa que la autorización legal comience apenas en agosto de 2026. La posibilidad de que profesionales de Enfermería prescriban determinados medicamentos ya se encontraba contemplada en la Ley General de Salud y fue reglamentada mediante lineamientos publicados anteriormente.
Lo anunciado por Sheinbaum corresponde principalmente a la ampliación operativa del modelo, la incorporación de más recetas y el fortalecimiento de los mecanismos para que los pacientes reciban sus tratamientos.
El artículo 28 Bis de la Ley General de Salud reconoce a las licenciadas y licenciados en Enfermería entre los profesionales facultados para prescribir medicamentos, siempre que se limiten a los productos incluidos en el Compendio Nacional de Insumos para la Salud que determine la Secretaría de Salud.
El 21 de octubre de 2025, la Secretaría de Salud publicó en el Diario Oficial de la Federación nuevos lineamientos para regular el procedimiento y los criterios aplicables a la prescripción realizada por profesionales de Enfermería y pasantes en servicio social.
La regulación sustituyó los lineamientos publicados en 2017 y estableció con mayor precisión las modalidades, responsabilidades y restricciones para la expedición de recetas.
Por lo tanto, la noticia no debe interpretarse como una autorización sin controles, sino como la aplicación y ampliación de una facultad que ya tiene sustento legal.
La prescripción puede ser realizada por licenciadas y licenciados en Enfermería que cuenten con la preparación profesional correspondiente y desarrollen sus funciones en establecimientos del Sistema Nacional de Salud.
También existen disposiciones para pasantes de licenciatura en Enfermería que realizan su servicio social, aunque deben sujetarse a condiciones institucionales, supervisión y los criterios fijados por la Secretaría de Salud.
Las recetas deben emitirse mediante formatos institucionales y dentro del establecimiento, unidad móvil, brigada o programa público en el que presta servicios el profesional.
Esto significa que la facultad no permite que cualquier enfermera o enfermero instale un consultorio particular y recete medicamentos fuera de los mecanismos oficiales.
Los lineamientos contemplan medicamentos utilizados en el primer nivel de atención para problemas de salud frecuentes.
Entre los fármacos incluidos en las diferentes modalidades de prescripción se encuentran analgésicos, medicamentos para problemas gastrointestinales, alergias, infecciones comunes, diabetes, hipertensión y anticoncepción.
Algunos ejemplos son:
Paracetamol, ibuprofeno, metamizol, amoxicilina, ampicilina, metronidazol, nitrofurantoína, loratadina, omeprazol, captopril, enalapril, losartán, metformina, glibenclamida, atorvastatina y determinados anticonceptivos.
No obstante, la inclusión de un medicamento en los lineamientos no significa que pueda utilizarse en todos los pacientes o sin una valoración previa.
El personal deberá considerar antecedentes médicos, alergias, edad, embarazo, padecimientos crónicos, posibles interacciones y signos de alarma.
Los lineamientos contemplan diferentes formas de prescripción.
La prescripción inicial o autónoma permite que el profesional de Enfermería valore al paciente e indique determinados medicamentos dentro de su campo de competencia y conforme a los protocolos establecidos.
La prescripción colaborativa se realiza en coordinación con personal médico o como parte del seguimiento de un diagnóstico y tratamiento previamente establecido.
Esta última modalidad resulta especialmente importante para pacientes con diabetes, hipertensión y otras enfermedades crónicas que requieren vigilancia permanente y renovación de tratamientos.
La prescripción colaborativa no significa que el profesional pueda modificar libremente cualquier dosis o tratamiento. Las decisiones deben respetar el plan clínico, las guías institucionales y las condiciones particulares de cada paciente.
La ampliación de facultades mantiene límites importantes.
El personal de Enfermería no está autorizado de manera general para prescribir medicamentos controlados, estupefacientes, psicotrópicos ni tratamientos especializados que requieran la intervención de un médico.
Los lineamientos tampoco conceden una autorización abierta para tratar enfermedades oncológicas, psiquiátricas, quirúrgicas o padecimientos complejos.
Cuando el paciente presente una emergencia, signos de alarma, complicaciones o una enfermedad fuera de las competencias autorizadas, deberá ser canalizado a una unidad médica o a un especialista.
Por ello, afirmar que “las enfermeras sustituirán a los médicos” sería incorrecto.
El objetivo oficial es distribuir responsabilidades dentro del primer nivel de atención y permitir que el personal profesional de Enfermería resuelva ciertos problemas frecuentes, mientras los médicos atienden los casos de mayor complejidad.
La estrategia está vinculada con Salud Casa por Casa, un programa mediante el cual miles de enfermeras, enfermeros, médicas y médicos visitan los hogares de personas adultas mayores y personas con discapacidad.
El Gobierno Federal informó que alrededor de 20 mil profesionales de Enfermería fueron contratados para desarrollar estas visitas y proporcionar seguimiento periódico.
Durante las consultas domiciliarias, el personal puede tomar la presión arterial, medir glucosa, revisar temperatura, pulso, frecuencia respiratoria, peso y otros indicadores.
También puede realizar curaciones, detectar riesgos, revisar el cumplimiento de tratamientos y determinar cuándo una persona debe ser enviada a una clínica u hospital.
Con la ampliación anunciada por Sheinbaum, los profesionales autorizados podrán emitir determinadas recetas para facilitar que los pacientes continúen sus tratamientos sin tener que desplazarse innecesariamente.
El Gobierno busca conectar las visitas domiciliarias con la entrega de medicamentos en centros de salud, Farmacias del Bienestar y otros puntos comunitarios.
La intención es que un adulto mayor con diabetes o hipertensión pueda recibir seguimiento en su domicilio, obtener una receta y recoger sus medicamentos en un lugar cercano.
El modelo pretende reducir la saturación de hospitales y consultorios, pero también disminuir el abandono de tratamientos provocado por la distancia, el costo del transporte o las dificultades de movilidad.
Sheinbaum ha defendido Salud Casa por Casa como una estrategia preventiva, cuyo propósito es atender a las personas antes de que su enfermedad se agrave y requiera hospitalización.
La ampliación también representa un reconocimiento a la formación y experiencia de las enfermeras y enfermeros.
Durante décadas, estos profesionales han realizado tareas fundamentales en hospitales, centros de salud, vacunación, control prenatal, prevención de enfermedades y atención comunitaria.
En muchos municipios y comunidades, el personal de Enfermería es el primer contacto —y en ocasiones el único— que tiene la población con el sistema público de salud.
La posibilidad de prescribir determinados medicamentos amplía su responsabilidad clínica, pero también obliga a las instituciones a garantizar capacitación, supervisión y condiciones laborales adecuadas.
No bastará con autorizar recetas. El Gobierno deberá asegurar que el personal cuente con acceso a expedientes clínicos, herramientas para consultar antecedentes, protocolos actualizados y comunicación inmediata con médicos.
La prescripción incorrecta de un medicamento puede provocar reacciones adversas, intoxicaciones, resistencia a los antibióticos o descontrol de enfermedades crónicas.
Uno de los principales riesgos será el uso inadecuado de antibióticos, especialmente en pacientes que presentan infecciones virales y no necesitan ese tipo de tratamiento.
También deberán vigilarse las recetas de medicamentos para la diabetes y la presión arterial, debido a que una dosis incorrecta puede generar hipoglucemia, desmayos, daño renal o alteraciones cardiovasculares.
Por ello, los lineamientos obligan a aplicar criterios de farmacovigilancia, seguridad del paciente, registro de recetas y seguimiento de tratamientos.
El principal cambio es que determinadas personas podrán recibir atención y medicamentos con mayor rapidez, sin esperar siempre la presencia física de un médico.
Una enfermera con licenciatura podrá valorar algunos padecimientos frecuentes, prescribir medicamentos autorizados y dar seguimiento a enfermedades crónicas dentro de los programas institucionales.
El personal técnico no tendrá las mismas facultades y deberá solicitar el apoyo de un profesional con licenciatura o de un médico.
La medida no elimina las consultas médicas ni permite tratar todos los padecimientos desde una visita domiciliaria.
Los casos graves, las urgencias, los pacientes con síntomas complejos y quienes necesiten medicamentos restringidos deberán continuar bajo atención médica.
El cambio es histórico por el reconocimiento que otorga al personal de Enfermería, pero su éxito dependerá de que existan capacitación, supervisión, abasto de medicamentos y mecanismos efectivos de referencia a clínicas y hospitales.
La declaración de Claudia Sheinbaum confirma que el Gobierno pretende llevar esta facultad a una escala mucho mayor a partir de agosto de 2026.
No se trata de que cualquier enfermera pueda recetar cualquier medicina, sino de permitir que profesionales con licenciatura, dentro del sistema público y bajo reglas claras, acerquen tratamientos básicos a las personas que más dificultades enfrentan para obtener atención.