
Documentos oficiales muestran que en gran parte de la región ya no existe margen para autorizar más agua subterránea; mientras crecen las viviendas, los cultivos y las industrias, las autoridades siguen sin presentar una estrategia regional clara para proteger el recurso
REGIÓN VALLES, JALISCO.— Las lluvias pueden llenar arroyos, aumentar temporalmente el nivel de las presas y devolver el color verde al campo. Sin embargo, debajo de la tierra permanece un problema mucho más difícil de observar: buena parte de la Región Valles se encuentra sobre acuíferos donde oficialmente ya no hay agua disponible para entregar nuevas concesiones.
Esto no significa que los pozos estén secos ni que mañana dejará de salir agua de las llaves. Significa que el agua que naturalmente entra al subsuelo y la que ya se encuentra comprometida para los usuarios actuales prácticamente han dejado sin margen para seguir autorizando más extracción.

Dicho de una manera sencilla:
Todavía existe agua bajo la tierra, pero ya no se puede seguir repartiendo como si fuera inagotable.
Los diagnósticos municipales más recientes del Instituto de Información Estadística y Geográfica de Jalisco, elaborados con datos de la Comisión Nacional del Agua hasta 2024, muestran que Tala, Ahualulco de Mercado, Magdalena y Teuchitlán tienen el 100 por ciento de su territorio sobre acuíferos sin disponibilidad. Ameca aparece con 96 por ciento y Etzatlán con 98.7 por ciento en esa condición.
El caso de Tequila es diferente: 72.4 por ciento de su territorio aparece sobre acuíferos con disponibilidad y 27.6 por ciento sobre zonas sin ella. Aun así, esa mejor condición no significa que el agua sea ilimitada ni que cualquier nuevo proyecto pueda extraerla sin estudios, concesión y vigilancia.
El problema no está a la vista
Los acuíferos son depósitos naturales de agua que se encuentran bajo el suelo. De ellos se abastecen pozos municipales, agrícolas, ganaderos, industriales y particulares.

Una parte del agua de lluvia logra filtrarse y recargar esos depósitos. Sin embargo, otra parte corre por calles, parcelas, carreteras, arroyos y ríos; otra se evapora y otra es aprovechada por la vegetación.
La recarga no ocurre de inmediato ni toda la lluvia llega al subsuelo. Puede tomar meses, años o incluso más tiempo, dependiendo del terreno, la profundidad, la vegetación y la cantidad de agua que se extraiga.
Por eso, ver una presa llena o un arroyo con corriente no significa automáticamente que los pozos ya se recuperaron.
¿Qué significa “sin disponibilidad”?
La Comisión Nacional del Agua calcula la disponibilidad de cada acuífero tomando en cuenta el agua que recibe, la que debe conservarse para mantener manantiales, ríos y otros sistemas naturales, así como los volúmenes que ya fueron concesionados o asignados.

Cuando el resultado indica que no existe disponibilidad, significa que no queda agua adicional reconocida para entregar nuevos derechos de extracción. El cálculo utiliza datos sobre recarga, descargas naturales comprometidas, extracción y volúmenes inscritos en el Registro Público de Derechos de Agua.
Un ejemplo fácil de entender sería una familia que gana 10 mil pesos al mes y ya tiene comprometidos esos mismos 10 mil pesos en alimentación, renta, luz y transporte.
La familia todavía recibe dinero y puede cubrir sus gastos actuales, pero ya no tiene una cantidad libre para adquirir nuevas deudas.
Con los acuíferos sucede algo parecido:
- La lluvia representa el agua que entra.
- Los pozos representan el agua que sale.
- Las concesiones son los compromisos ya autorizados.
- La falta de disponibilidad significa que ya no hay un volumen libre para seguir prometiendo.
El riesgo comienza cuando continúan autorizándose viviendas, industrias, plantaciones o desarrollos sin explicar de dónde saldrá el agua que necesitarán.
Los datos que deben preocupar a la región
La información oficial presenta el siguiente panorama:
| Municipio | Parte del territorio sobre acuíferos sin disponibilidad | Interpretación sencilla |
|---|---|---|
| Tala | 100 % | Todo el municipio está sobre acuíferos sin margen reconocido para nuevas concesiones. |
| Ahualulco de Mercado | 100 % | El agua subterránea existente ya aparece comprometida. |
| Magdalena | 100 % | Sus cuatro acuíferos aparecen sin disponibilidad adicional. |
| Teuchitlán | 100 % | No existe margen reconocido para autorizar nuevos volúmenes subterráneos. |
| Etzatlán | 98.7 % | Prácticamente todo el municipio está en esa condición. |
| Ameca | 96 % | Solo una pequeña parte del territorio aparece con disponibilidad. |
| Tequila | 27.6 % | Tiene una condición más favorable, pero más de una cuarta parte ya no presenta disponibilidad. |
Los porcentajes se refieren al territorio ubicado sobre los acuíferos, no al número de personas que carecen de agua. Tampoco indican que ese porcentaje de pozos se encuentre seco.
La lectura correcta es que buena parte de la Región Valles ya no puede planear su futuro como si debajo de la tierra existiera una reserva sin límites.
Tala: más población, viviendas y demanda, pero sin margen adicional
Tala enfrenta una de las situaciones que más deben preocupar a las autoridades.

Es el municipio con mayor población de la Región Valles y concentra comunidades rurales, fraccionamientos, zonas agrícolas, comercios, servicios e instalaciones industriales.
Al mismo tiempo, el diagnóstico oficial señala que el 100 por ciento de su territorio se encuentra sobre acuíferos sin disponibilidad.
La pregunta es inevitable:
¿De dónde saldrá el agua para los nuevos fraccionamientos, comercios, industrias y cultivos que se autoricen en los próximos años?
No basta con responder que se perforará otro pozo.
Un pozo nuevo no produce agua. Únicamente abre otro punto para sacarla.
Cuando los niveles bajan, puede ser necesario perforar más profundo, instalar bombas más potentes y gastar más energía eléctrica. Además, el agua extraída desde mayores profundidades puede requerir más tratamiento o presentar diferentes características de calidad.
Las autoridades municipales deben informar cuántos pozos abastecen actualmente a Tala, cuánta agua extraen, cuáles cuentan con medidor, cuánto ha bajado el nivel y qué proyectos habitacionales o industriales tienen garantizado el suministro.
Ameca: casi todo el municipio sin disponibilidad
En Ameca, 96 por ciento del territorio aparece sobre acuíferos sin disponibilidad. Solamente 4 por ciento se encuentra sobre zonas con un margen disponible, de acuerdo con el diagnóstico municipal más reciente.
Ameca es un centro agrícola, ganadero, comercial y de servicios para numerosos municipios de la región. Su crecimiento necesita agua para viviendas, hospitales, escuelas, comercios, industrias y actividades productivas.
La falta de disponibilidad no significa que deban detenerse de inmediato todas las actividades. Lo que exige es una planeación seria.
Antes de autorizar un nuevo fraccionamiento, una ampliación industrial o un proyecto agrícola de alto consumo, las autoridades deberían comprobar:
- Qué fuente de agua utilizará.
- Cuánto volumen necesitará.
- Qué título de concesión lo respalda.
- Si afectará los pozos que abastecen a las comunidades.
- Qué sucederá durante el estiaje.
- Cómo tratará y reutilizará sus aguas residuales.
La obligación de las autoridades no es solamente aprobar permisos de construcción. También deben garantizar que las familias que ya viven en el municipio no terminen pagando el crecimiento mediante baja presión, tandeos o cortes.
Etzatlán: prácticamente sin margen
En Etzatlán, 98.7 por ciento del territorio está sobre acuíferos sin disponibilidad. Solo 1.3 por ciento aparece con disponibilidad.
Se trata de una cifra que debería formar parte de cualquier decisión sobre crecimiento urbano, producción agrícola y cambio de uso de suelo.
No se puede seguir actuando como si el agua subterránea fuera una fuente segura para cualquier nuevo proyecto.
En una comunidad rural, la falla de un solo pozo puede dejar sin servicio a decenas o cientos de familias. Por eso, los municipios pequeños también requieren vigilancia, mantenimiento, reservas, sistemas de captación de lluvia y alternativas de abastecimiento.
Ahualulco de Mercado, Magdalena y Teuchitlán: sin disponibilidad en todo su territorio
Ahualulco de Mercado aparece con el 100 por ciento de su territorio sobre un acuífero sin disponibilidad. Magdalena se encuentra sobre cuatro acuíferos y todos aparecen sin disponibilidad adicional. Teuchitlán también tiene todo su territorio sobre un acuífero sin margen para nuevas concesiones.
Los tres municipios dependen del agua para sus localidades, parcelas, ganado, comercios y servicios públicos.
Aunque sus documentos también indican que los acuíferos no están clasificados como sobreexplotados, esto no debe confundirse con una situación cómoda.
Un acuífero puede aparecer como “no sobreexplotado” y al mismo tiempo estar “sin disponibilidad”.
La primera expresión se refiere a su clasificación técnica. La segunda indica que ya no existe agua adicional calculada para entregar nuevas concesiones.
En otras palabras:
No necesariamente se está vaciando de manera oficial, pero tampoco tiene agua libre para seguir aumentando los compromisos.
Tequila tiene mejores números, pero también una fuerte demanda
Tequila es el municipio con una condición más favorable entre los revisados. El 72.4 por ciento de su territorio aparece sobre acuíferos con disponibilidad, mientras 27.6 por ciento se encuentra sin ella.
Sin embargo, Tequila también concentra una alta demanda relacionada con el crecimiento urbano, el turismo, la producción de agave, las destilerías, los hoteles, los restaurantes y los servicios.
Tener disponibilidad en una parte del municipio no significa que cualquier empresa pueda perforar un pozo o aumentar su consumo.
Cada proyecto debe demostrar:
- En qué acuífero se encuentra.
- Qué volumen tiene autorizado.
- Cuánto extrae realmente.
- Si cuenta con medidor.
- Cómo tratará el agua utilizada.
- Si reutilizará parte del líquido.
- Qué impacto tendrá sobre las comunidades cercanas.
La industria que genera empleos también debe asumir la responsabilidad de transparentar, medir y reducir su consumo.
La lluvia ayuda, pero no borra años de presión
Las lluvias de julio representan un alivio para el campo, las presas y los bordos. También permiten que una parte del agua llegue al subsuelo.

Pero una temporada lluviosa no cambia de inmediato el balance de los acuíferos.
Cuando el suelo está cubierto de concreto o pavimento, el agua corre rápidamente y no logra infiltrarse. Cuando los bosques se pierden o los cauces son modificados, también disminuye la capacidad del terreno para retenerla.
Por ello, proteger cerros, bosques, cauces y zonas de recarga no es solamente una acción ambiental. Es una medida directa para cuidar el abastecimiento futuro.
Las autoridades deben evitar que las zonas donde se infiltra el agua terminen convertidas en fraccionamientos, bodegas o superficies completamente pavimentadas sin estudios y medidas de compensación.
Hay agua superficial, pero falta infraestructura para aprovecharla
Los diagnósticos muestran que varios municipios tienen disponibilidad en sus cuencas superficiales, es decir, en ríos, arroyos y otros cuerpos de agua. En Ameca, Ahualulco, Magdalena, Teuchitlán, Etzatlán y Tequila, los documentos reportan disponibilidad en las cuencas que atraviesan sus territorios.
Pero tener disponibilidad superficial no significa que el agua pueda enviarse directamente a las casas.
Se requieren:
- Obras de captación.
- Bordos y sistemas de almacenamiento.
- Plantas potabilizadoras.
- Tuberías y bombas.
- Estudios de calidad.
- Permisos federales.
- Protección contra descargas contaminantes.
- Dinero para operar y mantener todo el sistema.
También debe considerarse que algunos arroyos reducen su caudal durante el estiaje y que el agua superficial puede estar comprometida con otros usuarios.
Por eso no basta con decir que hay ríos o presas. Las autoridades deben explicar qué proyectos existen para reducir la dependencia de los pozos.
Las concesiones deben ponerse bajo la lupa
La Comisión Nacional del Agua administra el Registro Público de Derechos de Agua, donde se encuentran inscritos los títulos, permisos, usos y volúmenes autorizados.

La consulta pública del REPDA tiene información con corte al 31 de marzo de 2026 y permite revisar los derechos relacionados con aguas nacionales. Sin embargo, la información debe analizarse cuidadosamente porque un mismo título puede incluir varios aprovechamientos o anexos.
Para conocer quién utiliza realmente el agua en la Región Valles, no basta con contar títulos.
Se necesita separar:
- Pozos para abastecimiento público.
- Concesiones agrícolas.
- Usos pecuarios.
- Industrias.
- Destilerías.
- Servicios.
- Aprovechamientos de pequeños productores.
- Grandes usuarios con varios pozos.
- Títulos vencidos, transmitidos o modificados.
Las autoridades deben publicar una explicación sencilla sobre cuánto volumen está autorizado a cada sector y cuánto se extrae realmente.
Porque una cosa es el agua que aparece en el papel y otra la que sale todos los días de los pozos.
Sin medidores no hay control verdadero
Uno de los puntos más importantes es saber cuántos pozos tienen medidores funcionando.
Un título puede autorizar determinada cantidad de agua al año, pero si no existe medición confiable resulta difícil comprobar que se respete ese límite.
Sin medidores no se puede saber:
- Quién extrae de más.
- Qué sectores consumen más.
- Cuánta agua se pierde.
- Qué pozo disminuyó su rendimiento.
- Cuánto ha bajado el nivel.
- Si existe una extracción distinta a la autorizada.
CONAGUA debe informar cuántas inspecciones realiza en la Región Valles, qué irregularidades ha encontrado y qué sanciones ha impuesto.
Los municipios también deben publicar cada mes cuánto extraen sus pozos y cuánto líquido llega realmente a las viviendas.
Las fugas también están vaciando los pozos
No todo el problema se encuentra en el campo o en la industria.

Los organismos operadores y ayuntamientos deben revisar cuánta agua se pierde por fugas en tuberías antiguas, tomas dañadas y redes sin mantenimiento.
No tiene sentido extraer agua desde decenas o cientos de metros de profundidad, gastar electricidad para bombearla y después perderla antes de que llegue a una casa.
Cada peso destinado a reparar fugas puede evitar la necesidad de extraer más agua.
Sin embargo, en muchos municipios no se publican datos claros sobre:
- Cuántas fugas se atienden.
- Cuánto tarda una reparación.
- Cuántos kilómetros de tubería necesitan reemplazo.
- Cuánto volumen se pierde.
- Qué colonias presentan baja presión.
- Cuántas comunidades reciben agua mediante tandeo.
La falta de información también es parte del problema.
No se debe enfrentar al campo con las ciudades
La agricultura es fundamental para la economía regional y da empleo a miles de familias.
La solución no consiste en culpar automáticamente a los productores, del mismo modo que tampoco debe responsabilizarse únicamente a las industrias o a las viviendas.

No consume lo mismo un pequeño agricultor que una gran explotación con varios pozos. Tampoco consume lo mismo una comunidad rural que un fraccionamiento, una destilería, un hotel o un parque industrial.
Para tomar decisiones justas es necesario conocer el consumo real de cada sector.
Quienes utilicen grandes volúmenes deben invertir en:
- Riego más eficiente.
- Reutilización de agua.
- Captación de lluvia.
- Mantenimiento de tuberías.
- Medición permanente.
- Tratamiento de aguas residuales.
- Protección de las zonas de recarga.
Cuidar el agua no debe convertirse en una obligación exclusiva de las familias, mientras los grandes usuarios mantienen sus consumos fuera de la mirada pública.
Nuevos fraccionamientos: construir primero y buscar agua después
Uno de los mayores riesgos es que los ayuntamientos autoricen desarrollos urbanos sin demostrar una fuente segura de abastecimiento.

Antes de permitir nuevas viviendas, las autoridades deben explicar:
- Qué pozo abastecerá el proyecto.
- Cuánta agua necesitará.
- Qué concesión respalda ese volumen.
- Si el acuífero tiene disponibilidad.
- Si el servicio afectará a las colonias existentes.
- Qué ocurrirá durante la temporada de secas.
- Cómo se tratarán las aguas residuales.
- Quién pagará la ampliación de la red.
Autorizar las casas primero y buscar el agua después puede provocar que las familias existentes terminen compartiendo un recurso que ya era insuficiente.
La falta de agua no debe descubrirse cuando las viviendas ya fueron vendidas.
Lo que deben responder CONAGUA, CEA y los ayuntamientos
La información disponible es suficiente para exigir respuestas concretas.
CONAGUA debe informar:
- Cuál es la disponibilidad vigente de cada acuífero.
- Cuánta agua está concesionada.
- Cuánto se calcula que realmente se extrae.
- Cuántos pozos tienen medidor.
- Cuántas concesiones están vencidas.
- Cuántos aprovechamientos presentan irregularidades.
- Qué inspecciones realizó durante los últimos años.
- Qué sanciones impuso.
- Cuántas solicitudes nuevas están en trámite.
- Qué grandes usuarios concentran los mayores volúmenes.
La Comisión Estatal del Agua debe explicar:
- Qué estrategia regional existe para proteger los acuíferos.
- Qué obras se planean para captar agua de lluvia.
- Qué plantas de tratamiento funcionan correctamente.
- Cuánta agua tratada puede reutilizarse.
- Qué proyectos buscan reducir la dependencia de los pozos.
- Qué zonas de recarga requieren protección urgente.
Los ayuntamientos deben publicar:
- Cuántos pozos municipales están activos.
- Cuántos están fuera de servicio.
- Cuánto extraen cada mes.
- Qué profundidad tienen.
- Cuánto ha bajado el nivel del agua.
- Cuántos cuentan con medidor.
- Cuánta agua se pierde por fugas.
- Qué calidad tiene el agua.
- Qué colonias reciben servicio por tandeo.
- Qué fraccionamientos nuevos fueron autorizados y con qué fuente serán abastecidos.
Acciones que ya no pueden seguir esperando
La Región Valles necesita algo más que discursos sobre el cuidado del agua.
Medir todos los pozos
Sin medición no existe control verdadero.
Reparar las redes
Cada fuga obliga a extraer más agua para compensar la que nunca llega a las familias.
Captar la lluvia
Escuelas, edificios públicos, empresas, viviendas y unidades agrícolas pueden almacenar agua para limpieza, riego y otros usos.
Reutilizar el agua tratada
No toda actividad necesita agua potable. Parte del agua tratada puede utilizarse en industria, servicios, áreas verdes y determinados cultivos, siempre que cumpla con las normas.

Proteger bosques y zonas de recarga
La tierra y la vegetación permiten la infiltración. El concreto y el pavimento la reducen.
Frenar proyectos sin una fuente comprobada
Ningún fraccionamiento, industria o desarrollo de alto consumo debería aprobarse sin demostrar de dónde saldrá el agua.
Hacer públicas las concesiones
La población tiene derecho a saber quién usa el recurso, cuánto tiene autorizado y qué autoridad vigila su cumplimiento.
La alerta no es que mañana se acabará el agua
Los documentos no permiten afirmar que los pozos de la Región Valles quedarán secos de un día para otro.

Tampoco demuestran que todos los acuíferos estén oficialmente sobreexplotados.
Lo que sí revelan es preocupante:
En varios de los municipios más importantes de la región ya no existe margen reconocido para autorizar nuevos volúmenes de agua subterránea.
Eso significa que el futuro no puede planearse únicamente con más pozos.
Las lluvias ayudan, pero no borran la presión acumulada.
Las presas y los ríos pueden ser parte de la solución, pero requieren infraestructura, vigilancia y tratamiento.
La captación de lluvia, la reparación de fugas, la reutilización del agua y la protección de las zonas de recarga deben convertirse en políticas permanentes, no en anuncios durante el estiaje.

La advertencia ya aparece en documentos oficiales.
Ahora corresponde a las autoridades explicar por qué siguen creciendo las ciudades, las industrias y las superficies productivas sin presentar públicamente una estrategia regional que garantice el agua para las próximas generaciones.
La Región Valles todavía está a tiempo de actuar.
Pero esperar a que los pozos bajen, comiencen los tandeos o falte agua en las comunidades sería actuar demasiado tarde.
REDTN Jalisco continuará revisando los registros públicos, las concesiones, los pozos municipales, las presas y el uso del agua por parte de los sectores agrícola, urbano e industrial.
Fuentes consultadas: Esta investigación fue elaborada con información oficial de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), incluyendo la Disponibilidad Media Anual de Acuíferos y el Sistema de Información Geográfica del Agua; los Cuadernillos Municipales y Regionales del Instituto de Información Estadística y Geográfica de Jalisco (IIEG); el Registro Público de Derechos de Agua (REPDA); la Comisión Estatal del Agua de Jalisco (CEA) y datos demográficos del INEGI.